“Por aquí no debería pasar un vendedor de salames”, la Corte Suprema tucumana gasta millones para cercar sus despachos

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Invocando supuestas “razones de seguridad” gastó casi 3 millones de pesos para aislar un sector del Palacio de Tribunales y afectarlo a su «circulación exclusiva». Aristocracia asalariada, privilegios impositivos y jubilatorios, obsolescencia y corrupción marcan una distancia cada vez mayor de la “familia judicial” con el resto de los tucumanos.

Los miembros de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán llevan gastados $2.740.000 (y proyectan gastar aún más en un ascensor privado) para evitar que cualquier ciudadano -ya sea abogado, justiciable u ocasional vendedor ambulante- se acerque a sus despachos.
“Queremos generar una zona de relativa seguridad para el funcionamiento de la Corte. Hoy no la tenemos: cualquiera puede entrar. Necesitamos más seguridad: por aquí no debería pasar un vendedor de salames, pero pasa. Se trata de eso”, precisó en su oportunidad el vocal de la Corte Daniel Posse al diario La Gaceta.
El aislamiento físico y funcional de las máximas autoridades del Poder Judicial tucumano se ordenó mediante la Acordada 486/2019 con las firmas de los vocales Daniel Posse (entonces presidente del tribunal supremo), del vocal Antonio Estofán y del camarista civil Alberto Acosta -firmó la acordada por las licencias de Claudia Sbdar, de Daniel Leiva y del ex juez René Goane-.
Fuente : el tucumano com

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