Multitudinaria misa en honor a la mujer y la vida naciente

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En el día Internacional de la Mujer se realizó una misa frente a la Basílica Nuestra Señora de la Merced. El oficio fue presidido por Monseñor Carlos Sánchez y concelebrado por Monseñor Francisco Polti, obispo emérito de Santiago del Estero y el Padre Marcelo Barrionuevo, delegado Episcopal de Vida y Familia, Pastoral que estuvo a cargo de la organización. En el altar se encontraban presentes los Padres, Luis Brandán, Juan Carlos Cavallieri, Gómez Mena, Guillermo Cassone, Carmelo D´ellia, sacerdotes del movimiento FASTA y seminaristas.

Con diversos símbolos patrios, más de 5.000 tucumanos, incluyendo autoridades provinciales y municipales, se unieron en  una plegaria común reivindicando a la mujer y  pidiendo a la Virgen María, modelo de mujer, que la proteja y que custodie  toda vida humana, desde su  concepción y hasta la muerte natural.

Por iniciativa de la Conferencia Episcopal Argentina (CAE), el encuentro litúrgico se llevó a cabo en diferentes provincias de la Argentina en comunión con la Basílica de Lujan. “Si a las mujeres, si a la Vida”, fue el lema elegido por la iglesia para reivindicar el rol de la mujer como portadora y dadora de vida, guía de los primeros pasos y apoyo del crecimiento de sus hijos.

Con un claro mensaje a la mujer, Monseñor Sánchez dijo en su homilía: “En este día de la mujer, estamos en la casa de la Madre de los tucumanos, la Virgen de la Merced, para pedirle a esta mujer por todas las mujeres de nuestra querida Patria y del mundo, para que sean respetadas en su dignidad, valoradas en su “genio femenino”, que tanto aportan a la sociedad y a la Iglesia; le pedimos a la redentora de cautivos, por la auténtica libertad de tantas mujeres oprimidas por diversas esclavitudes antiguas y modernas, especialmente las de la discriminación, la exclusión y la violencia. Tierna madre de la Merced cuida de cada una de las mujeres tucumanas y argentinas con tu protección amorosa. La mujer trabajadora, la estudiante, la profesional, la consagrada, la madre, la soltera, la niña, la anciana, la viuda, la enferma, de cada mujer”.

Un párrafo aparte para la mujer a quien la consideró como aporte único y exclusivo en su maternidad. “Todos nosotros y todo ser humano que viene a este mundo ha sido tejido en las entrañas de una mujer. La mujer tiene un papel insustituible en este sentido. Por eso muchas gracias a las madres por engendrar vida, cuidarla, protegerla y hacerla crecer”, sostuvo el Obispo.

Bajo un fuerte sol que acompañaba la eucaristía, continúo su homilía explicando el lema elegido por la Iglesia Argentina: “Si a las mujeres, Si a la Vida… porque escuchando a Jesús, siendo sus discípulos hemos de esforzarnos por custodiar la vida de todo ser humano, toda vida, en todas sus etapas y en todas sus situaciones, sean varones o mujeres; del ser humano que se gesta en el seno materno, de los niños, adolescentes y jóvenes de los ancianos y enfermos, de los más pobres, de los marginados y sobrantes de nuestra sociedad”.

Culminó su reflexión recordando el año mariano por el cual transitamos agradeciendo a Dios por la vida y la presencia de las mujeres en ella, “En este día de la mujer y en el Año Mariano nacional damos gracias al Dios de la Vida, por la vida que tenemos y por cada mujer, por su dignidad femenina, por lo que Dios realiza a través suyo. Que María, Madre del Pueblo, esperanza nuestra, nos acompañe, con su ternura de madre a los argentinos, desde Luján, del Valle en Catamarca, de la Merced en Tucumán, del Milagro en Salta, de Itatí en Corrientes. Que ella interceda por nosotros para que seamos custodios y defensores de toda vida humana, desde su concepción hasta su muerte natural y en todas las circunstancias y situaciones de vida, especialmente las más vulnerables y dolorosas. Para que con María seamos servidores de esperanza en nuestra querida Argentina”.

Un momento singular fue la entrega de ofrendas: una canasta donde colocaron símbolos que representan la inmensidad de tareas de cada una de las mujeres de este mundo: “de la mujer trabajadora, la mujer profesional, la mujer artista, la mujer consagrada, la mujer madre, esposa e hija, que cada día entregan su esfuerzo, tiempo y amor para volver a la sociedad más humana y acogedora. Te presentamos, el corazón de todas tus hijas aquí reunidas, para que lo modeles a ejemplo del Corazón Inmaculado de la Virgen María”, decía la voz guía.

La fe del pueblo

Un altar de 10×6 metros, estuvo situado entre las ochavas de calle 24 de septiembre y Virgen de la Merced, allí se encontraba una réplica de la Virgen de la Merced y un imponente banner con su imagen y la bandera Argentina. 4000 sillas fueron desplegadas sobre calle 24 de septiembre, donde el pueblo de Dios se ubicó para escuchar la Santa Misa. “Ha sido para mí como madre de cinco tucumanos una caricia al alma escuchar a mi Obispo decir que es un aporte único de las mujeres en maternidad”, manifestó conmovida una señora y continuó, “las mujeres estudiamos, trabajamos, hacemos miles de tareas día a día, pero la gran diferencia que hacemos es la de custodiar la vida nueve meses en nuestra panza, y no queremos que nada ni nadie ataque esa posibilidad que tenemos de dar nacimiento a la vida”, sentenció.

Por su parte, entre los presentes se encontraban, familias, niños, jóvenes, personas de la tercera edad y gente con capacidades diferentes, además, fieles que llegaron desde el interior de la provincia. Marcaron presencia los Payamédicos y grupos de diferentes movimientos apostólicos, a su vez 60 servidores de la Divina Misericordia de Dios. En tanto, entre las autoridades se encontraban la Senadora Nacional, Silvia Elías de Pérez; el Ministro de Seguridad, Claudio Maley; Ministro de Salud, Rossana chahla; Ministro de Educación, Juan Pablo Lichtmajer; Secretario de Gobierno y Justicia del Ministerio de Gobierno, Leopoldo Rodriguez. Los Legisladores Raúl Albarracín y Nadima Pecci; Secretario Ejecutivo del Siprosa, Luis medina Ruiz. Cadetes mujeres de la Escuela de Policía, y representante de agrupaciones gauchas, entre otros.

El coro, integrado por diferentes grupos de canto católico, acompañó con un amplio repertorio litúrgico. 40 ministros distribuyeron la Eucaristía entre los presentes y 1500 botellitas de agua se repartió para palear el calor.

Y al grito de “O juremos con gloria morir”, el reconocido tenor Fernando de la Orden cerró el encuentro cantando el Himno Nacional Argentino. Seguidamente, al grito de “viva la Virgen María”, los aplausos sellaron la calurosa y santa jornada de oración.

PH: Gustavo Albertus

 

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