La Tarjeta Alimentar impulsa el mercado interno

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El Gobierno nacional, a través del ministro de Desarrollo Social Daniel Arroyo, anunció la inversión de $30.000 millones a través de la Tarjeta Alimentar, estrategia que es uno de los pilares del programa Argentina contra el hambre. En este marco, Tucumán cuenta con 70.000 beneficiarios, lo que representa una importante inyección de dinero al mercado interno, afirmó el ministro de la cartera Social provincial, Gabriel Yedlin, en diálogo con LV12.

“Es una estrategia que funcionó muy bien. Tuvimos la capacidad gestión, la oportunidad y la cercanía con el Gobierno nacional para haber podido implementarla desde febrero. Antes del comienzo de la pandemia y la cuarentena en Tucumán, preocupados por la seguridad alimentaria, repartimos las 70.000 tarjetas. Es mucho dinero el que, desde ese momento, se vuelca al consumo interno”, manifestó Yedlin, a la vez que afirmó que es una estrategia que empodera a la gente porque le permite comprar lo que quiere consumir.

En el contexto de la pandemia, la asistencia alimentaria en Argentina creció de 8 a 11 millones de personas, según indicó Arroyo. Al respecto, Yedlín explicó que esta cifra incluye a beneficiarios de la Tarjeta Alimentar, apertura y asistencia a nuevos dispositivos de seguridad alimentaria, entre otros. Indicó que Tucumán cuenta con un robusto sistema de seguridad alimentaria que continuó abierto en el contexto de la cuarentena, a través del sistema de viandas, y que ese modelo se replicó en otras partes del país.

“Cuando recorremos los barrios vemos que las políticas sociales se complementan, entonces es bastante frecuente que uno vaya a una cocina comunitaria y alguno miembro sea beneficiario/a de AUH o alguna otra ayuda y a pesar de eso sigue recibiendo la tarjeta. Todos esos recursos se suman y estoy seguro de que la posibilidad tener paz social tiene un piso muy importante en estos recursos que se transfirieron de manera directa y automática a la gente, y fue un acierto del Presidente de la nación profundizar estas medidas, que son coyunturales, porque estamos convencidos de que la salida, la mejor política social, es el trabajo”, subrayó el ministro.

Posteriormente habló sobre el programa Argentina contra el hambre, su ejecución y los pasos a seguir: “Argentina contra el hambre tiene tres líneas: una es la de cobertura, que tiene que ver con la cantidad de gente a la que se está llegando; otra es incentivar la producción de alimento a nivel local (ejemplo: planta de la lecha La Overita en Trancas); y la última, que comenzará a implementarse en Tucumán, tiene que ver con nutrición saludable, enseñar a comprar mejor y comprar bien, ya que no se trata solo de un problema de hambre, sino también de mal nutrición”.

Para concluir, respondió a la consulta sobre los dichos de la titular de Anses, Fernanda Raverta, en lo que respecta a la posibilidad de una renta básica universal una vez que finalice el problema sanitario y con él, el IFE: “En el consejo federal de Desarrollo Social, se charló sobre esta herramienta que hay el mundo, de pensar cómo asistir para que haya un piso de protección social. Sabemos que son ideas que están dando vueltas, pero todavía no hay ningún grado de instrumentación”.

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