José Orellana encontró una “Municipalidad devastada”

Tras asumir la Intendencia, el “Mellizo” enumeró las irregularidades que encontró en las instalaciones y contó que su predecesora se negó a mantener un diálogo para ordenar la transición

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Desorden, encontré desorden”, dice tajante el “Mellizo” cuando le preguntan cómo encontró la Municipalidad de Famaillá. Pero, de inmediato, esboza una sonrisa: “no nos vamos a quejar mucho, la gente espera que nosotros actuemos y hagamos las cosas de la mejor manera. La gente quiere resultados, ver que se limpia su ciudad, que su pueblo crece. Ese es el desafío que asumimos”, dice, prefiriendo hablar más sobre el futuro que del pasado. 

Enrique Orellana asumió nuevamente la intendencia de su ciudad natal el jueves, en un acto realizado en la plaza central del que participó gran cantidad de vecinos, además de las principales figuras de la política provincial, incluidos el gobernador y el vice, Juan Manzur y Osvaldo Jaldo.  Tras la ceremonia, accedió a explicar a la periodista Graciela Núñez cómo halló la Intendencia al llegar. “Un ejemplo: les cambiaban las gomas nuevas a los camiones y les ponían otras viejas. Se llevaron de las oficinas cables, enchufes, aparatos, las telas de las cortinas, ejemplos burdos. Increíble, pero nos vamos a encontrar con una Municipalidad devastada”, relató. 

Confirmó que, durante la transición, nunca mantuvo diálogo con la intendenta saliente, Patricia Lizárraga. “Nunca respondió a nuestras peticiones escritas sobre algunos informes, que son propias de una transición. Incluso todos los funcionarios actuaron como si tuvieran una orden de no responder con ningún tipo de informe”, detalló. Según el nuevo jefe municipal, la transición fue larga debido a que las elecciones provinciales se adelantaron para junio. “Pero el pájaro ya estaba en la jaula. Un día iba a llegar la asunción y el día llegó, ya estamos en la Municipalidad. Ahora, a actuar, a hacer y nada de hablar del pasado. Hay que mirar para adelante”, sentenció. 

Aún así, Orellana celebró la designación de Lizárraga como nueva Secretaria de Atención a Familias en Riesgo Social (dentro del ámbito del Ministerio de Desarrollo Social) es algo “normal”. “Yo puedo tener diferencia con ella, pero ella aportó 15.000 votos. Y eso es un número importante para que un dirigente sea tenido en cuenta”, reflexionó. “Me alegra que el peronismo se acuerde de los peronistas”, exclamó. 

Con la mirada puesta en la etapa que comienza, el “Mellizo” vaticinó cómo piensa constituir su gestión. “Con dirigentes con vocación de servicio. Con servidores, líderes que sepan guiar, que sepan que la gente tiene que ser respetada. Y, fundamentalmente, mantener a la ciudad muy limpita, ordenada, brillosa, en el sentido de mucha parquización, forestación, con sus luces encendidas, las columnas pintadas, los cordones cuneta arreglados. Arreglando las veredas, los baches. Viendo el tema de las cloacas, que son un gran flagelo, un problema para famaillá. Tenemos que hacer los canales que permitan la salida de aguas que se acumulan. Pero, fundamentalmente, una ciudad moderna, que tenga un parque jardín, que tenga brillo, que sea una ciudad querida y convocante para el turismo. Y de esa manera le vamos a dar trabajo a nuestra gente. El que nos visita en Famaillá no viene a pedirnos nada, viene a gastar”, anunció.

“Vamos a trabajar para todos, para los que votaron por Orellana y para los que no. Los que votaron, tengan la plena seguridad de que nuestra gestión va a ser como ellos esperaban. Y lo que no, vamos a buscar convencerlos. Ahí está el arte de la política: seducir con hechos concretos. Obras son amores”, finalizó. 

 

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