Inseguridad y violencia policial: el fracaso de Claudio Maley es el fracaso de Tucumán

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*Por Pedro Hugo Balceda, Legislador mandato cumplido.

El 22 de mayo publiqué un texto sobre la desaparición de Luis Armando Espinoza en manos de policías de la comisaría de Monteagudo. Dos días después encontraron su cuerpo en un precipicio, en el límite entre Tucumán y Catamarca. La policía del Ministro de Seguridad Claudio Maley lo había matado. Después del crimen, escondieron su cadáver en la comisaría de Monteagudo, lo embolsaron y lo trasladaron a las cercanías para hacerlo desaparecer. Días después de su hallazgo,  un grupo de policías se quebró y señaló el lugar donde habían arrojado el cadáver.

Desde que el Gobernador Juan Manzur confió el Ministerio de Seguridad de Tucumán al ex gendarme, pensé que el ministro iba a tener dificultades para conducir la institución policial. La creación de la Secretaría de Lucha contra el Narcotráfico y otras estructuras de relación entre el ministerio con la comunidad me dieron cierto alivio porque pensé que la seguridad es un problema que debemos combatir entre todos. Y fue esa estrategia de diálogo con las instituciones y las organizaciones del pueblo la que me devolvió las ilusiones de un programa político serio.

Pero no pasó mucho tiempo hasta que me di cuenta, o mejor dicho nos dimos cuenta, que Maley no tenía uñas para guitarreo, que desconocía la problemática de Tucumán, sus zonas rojas, el modus operandi de la delincuencia y el narcotráfico en el gran san Miguel de Tucumán.

Los robos en entraderas, los motochorros atemorizando a la población, el abigeato en el interior, los asaltos en casas alejadas de la ciudad, asaltos callejeros, riñas en los barrios que terminan en muertes, son el saldo de una pésima gestión. La falta de coordinación con las fuerzas federales para enfrentar el narcotráfico contribuyó a que  la droga se instale en todos los rincones de la provincia.

Mientras tanto, somos testigos de los abusos policiales: apremios ilegales, desapariciones forzadas y crímenes dan cuenta de una institución completamente desconectada de la sociedad. El crimen de Espinoza en Monteagudo tuvo características similares a los que se cometieron durante la dictadura militar. Esto, sumado a los sacerdotes que murieron en dudosas circunstancias  y decenas de casos sin resolverse, deterioraron la imagen del ministro Maley.

La sociedad comenzó a reaccionar ante la impotencia de sentirse desamparada y así se multiplicaron los casos de justicia por mano propia. Los linchamientos públicos son un síntoma de la descomposición social, responsabilidad exclusiva del Estado,

Así llegamos al crimen de Ana Dominé, una comerciante asaltada por motochorros y asesinada de un disparo dentro de su vehículo y en presencia de su hijo. Este crimen fue una verdadera puñalada para el pueblo, que se movilizó masivamente pidiendo al Gobernador que se ocupe de una vez por todas de la gente. No recuerdo una movilización tan espontánea y sin banderías políticas clamando justicia.

Lo cierto es que ningún funcionario dio la cara, el Gobernador esquivó la prensa y el incapaz de Maley,  lejos de buscar un diálogo responsable para dar con los verdaderos autores del crimen, atacó a la familia de la víctima ante una incómoda pregunta de un periodista.

Creo que Manzur deberá quedarse más en la provincia y gobernar: dar la cara con la gente, convocar a los dirigentes, consultarlos, convocar a los cuerpos de gabinetes,  pedir una opinión al  presidente de la legislatura Osvaldo Jaldo . No hay margen para especular, Manzur debe desplazar de sus funciones al ministro Maley, convocar a los que saben de seguridad y elaborar un plan serio, inmediato y reorganizar la fuerza policial. Y a la hora de buscar un reemplazo no podrá equivocarse: nadie que haya tenido antecedentes por droga, hechos de violencia o delictivos puede ocupar el cargo de Ministro de Seguridad, la gente no lo permitirá. Y si así sucede, seremos testigos del fracaso definitivo de este gobierno, del cual los peronistas ya no nos sentimos parte.

Pudieron más los entornos de alcahuetes que los miles de compañeros que trabajamos para la reelección de Manzur. Ojalá este hombre recapacite y deje de lado la rosca política; no hay lugar para estrategias reeleccionistas, es hora de llevar tranquilidad al pueblo y pensar que si se hace las cosas bien el justicialismo volverá a ganar en Tucumán. Si se pierde las elecciones, el gran responsable será Manzur.

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