Con el control focal combaten los criaderos de mosquitos

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La jefa de Prevención de Riesgos Ambientales de la Dirección de Salud Ambiental, Julieta Migliavacca, se refirió a la labor que se realiza en esta época del año en materia de prevención de dengue.

En ese sentido la referente explicó que apenas finaliza el brote de dengue con el último caso positivo, se refuerza y continúa trabajando en lo que se denomina control focal, que implica la erradicación de los criaderos del mosquito. Para eso se trabaja desde lo que en su área se consideran sitios críticos, que son lugares donde, por la actividad que realizan, suelen encontrarse recipientes con agua, como por ejemplo en los cementerios, donde suelen dejarse flores en floreros que acumulan líquido.

Primero eliminamos el agua y luego inutilizamos los floreros, con una punta perforamos la superficie de abajo, para que si la gente coloca agua en ellos, esta drene. Hemos realizado además visitas a todas las gomerías del gran San Miguel de Tucumán, en las cuales dejamos una constancia de visita y conversamos con su personal capacitándolos sobre la importancia de tener las cubiertas bajo techo, ya que en las cubiertas, por la misma forma que tienen, siempre queda agua estancada y por ser oscuras y no dejar pasar la luz, representan un potencial criadero de mosquitos”, explicó la profesional.

Las chatarrerías, agregó Migliavacca, son otro sitio crítico, así como las empresas de colectivos o galpones donde suele haber acumulación de gomas. Comisarías, algunos organismos públicos que tienen un amplio parque vehicular a su cargo, o maquinaria en desuso, también son considerados como organismos públicos críticos.

“Lo que hacemos es dividir en cuadrantes todo el gran San Miguel de Tucumán, Lules, Yerba Buena, Tafí Viejo, Las Talitas, Alderetes y Banda del Río Salí, que son las zonas donde se presentaron más casos. Por día cada equipo de la Brigada Provincial de Vectores fue visitándolos y relevando sitios críticos. De cada cuadrante se relevaron, georeferenciaron, se capacitó al personal y en los lugares donde no se puede eliminar el potencial criadero se usó larvicida para evitar que se desarrolle la larva del mosquito”, agregó la ingeniera.

Siguiendo esta línea Migliavacca comentó que lo que se hace en esta época del año es potenciar el control de criaderos y la prevención, pero aclaró que para que dicha tarea tenga éxito es necesario el acompañamiento de la comunidad, porque no se trata de una actividad que podría realizar solo el Ministerio de Salud Pública.

“Necesitamos del acompañamiento de otras reparticiones y otras entidades provinciales, pero especialmente de la concientización y acompañamiento de la población para que no tiren basura en canales, que no vacíen carros en descampados, porque esos son focos de potenciales criaderos y por supuesto que cuiden sus viviendas. Sin criaderos no hay larvas, sin larvas no hay mosquitos y sin mosquitos no hay dengue”, afirmó la jefa de Prevención de Riesgos Ambientales.

Finalmente aclaró que en este momento no se trabaja con la aplicación de productos químicos, ya que esa es la última instancia dentro de la cadena de control vectorial, debido a su toxicidad y a que un uso desmedido puede generar a largo plazo resistencia en los mosquitos, causando que pierda su efectividad y se requiera emplear productos de niveles de toxicidad más elevados que pueden poner en riesgo la salud de la población.

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