Abuso sexual infantil: “La sociedad descalifica al niño en lugar de combatir la problemática”

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La especialista en la materia, María José Colomba Nazca, explicó que los casos de abuso sexual en infantes sigue siendo un tema tabú y que la sociedad no está mentalmente preparada para atender esta cuestión.

“Los casos de abuso sexual contra las infancias es un tema que se ha ocultado durante mucho tiempo y lamentablemente sigue siendo un tabú. La sociedad muchas veces busca tapar estos hechos y esto enfrenta a las madres que buscan una resolución jurídica a una picadora de carne de la cual no pueden salir”, así inicia el diálogo que María José Colomba Nazca, titular de la fundación Pañuelos Amarillos, mantuvo este martes con Radio Prensa.

La especialista en casos de abuso sexual infantil abordó en esa entrevista las necesidades de acelerar los procesos judiciales en estos casos y de generar un cambio en la mentalidad de la sociedad, así como también la necesidad de crear en Tucumán la figura del Defensor del Niño y un Ministerio de Justicia especialmente abocado a este delito.

En primer lugar, Nazca remarcó que “la sociedad tiende a juzgar a la víctima y no al agresor, sobre todo cuando las personas denunciadas tienen una importante presencia social”. “Pareciera que mentalmente la sociedad no logra concebir que una persona al parecer intachable pueda cometer un hecho de tamaña magnitud. Lo primero que se hace es descalificar a la denunciante y al niño”, sostuvo.

Otro problema grave es la mora de la Justicia para resolver las causas. Por esta cuestión desde la fundación reclaman la creación de un Ministerio que atienda puntualmente los casos de violencia y abusos contra los niños para dotar de mayor celeridad a los procesos. “Necesitamos que el trámite de abuso sexual se resuelva de manera urgente. En Tucumán un caso se demora hasta 5 años y durante todo ese tiempo la víctima es continuamente atacada. La reparación y la condena no deben demorar más de un año en llegar”, agregó Nazca.

Consultada sobre las señales a tener en cuenta, subrayó que la primera señal son las pesadillas: “Esta es una característica que padecen todas las víctimas de violencia sexual”. Por otro lado, otro rasgo a tener en cuenta es la falta de conexión con el entorno. “Un niño abusado lucha durante todo el día para reprimir este mal recuerdo, lo que lo lleva a sentirse agredido, enojado o triste ante cualquier situación”.  Asimismo advirtió que un niño “no habla cuando sucede el hecho sino cuando el entorno está preparado para escucharlo”.

En cuanto al Defensor del niño explicó que se trata de una “figura imprescindible para proteger a nuestros niños y permitir que tengan una infancia digna. Esto a nivel nacional está comenzando a caminar y en Tucumán ni eso”. “Requerimos de políticas públicas para lograr que esos niños vuelvan a ser felices”, disparó.

Pañuelos Amarillos es una fundación que nació de la necesidad de acompañar y apoyar a las mujeres y/o tutores que recorren el camino judicial por casos de abuso contra los menores a su cargo, un camino que en muchos casos recorren solas. “La familia protectora suele acompañar los primeros 6 meses y después la madre queda sola. Atentas a esta situación hemos decidido crear Pañuelos Amarillos para acompañar a las mamás y hacer este camino más tolerable”, sentenció la especialista.

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